BCIE - Banco Centroamericano de Integración Económica
           
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Con esta perspectiva se procurará garantizar la eficiencia operativa, la alineación institucional y el adecuado control interno mediante  tiempos de respuesta óptimos, herramientas de gestión efectivas y mecanismos de control adecuados, según estándares internacionales, cautelando los riesgos relacionados con el funcionamiento de la Institución. En esa línea, el BCIE aglomera los elementos que conforma la perspectiva de  estructura y procesos y les denomina Sistema Integrado de Gestión (SIG), en el que el conjunto de actividades institucionales estarán regidas  tal como se ha mencionado a través de una gestión, articulación y alineamiento en un marco que incluye a la administración de procesos y procedimiento de calidad, un modelo estándar de control interno, una gestión de desarrollo administrativo, entre otros. Por lo tanto, los componentes de la perspectiva en cuestión, son complementarios y son valorados de manera conjunta. Los objetivos asociados a esta perspectiva son:

1. Fortalecer la calidad de los servicios.

El BCIE propone mejorar continuamente la calidad de los servicios, a través de la implementación de protocolos que le permitan garantizar la  correspondencia de su actividad institucional con los objetivos que rigen a la entidad. Dicho fortalecimiento permitirá mantener y garantizar la calidad de los servicios que, además de estar formalizados, provean un análisis de mejoras y de planificación óptima, de tal forma que sea  posible medir la capacidad de ejecución y de los logros de la Institución en materia de servicios.

2. Incrementar  la  eficiencia  operativa.

Es necesario volver más eficiente y duradero el mecanismo de gestión de las intervenciones para el desarrollo que el BCIE promueva. Asimismo, es importante mejorar los tiempos de respuesta del Banco para atender las necesidades de sus socios sin comprometer la gestión de riesgos institucional.

3. Fortalecer la gestión integral de riesgos.

El BCIE debe continuar adoptando las mejores prácticas internacionales para la adecuada gestión de riesgos, de tal forma que esto contribuya  a la solidificación financiera institucional, sin dejar de lado la atención adecuada de las necesidades de los clientes.